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viernes, 9 de febrero de 2018


 

MI INTENERARIO

PARA VIVIR LA

CUARESMA 2018

 

MEDITA

PROPONTE

REFLEXIONA

14 de Febrero
Miércoles

MIÉRCOLES DE CENIZA

Todavía es tiempo, dice el Señor, arrepentios de todo corazón y volveos a mí, que soy compasivo y misericordioso. (Joel 2, 13)
Guarda el ayuno y la abstinencia del día de hoy con alegría.
La aceptación significa darlo todo: tus esperanzas, tus dolores, tus preocupaciones..., a Dios.
15 de Febrero
Jueves
Arrepentios, pues y convertios, para que sean borrados vuestros pecados. (Hech 3, 19)
Haz una visita al Señor para pedirle tu conversión en esta Cuaresma.
Deja ya de vivir en un pasado que se ha ido y en un mañana que todavía no ha llegado.
16 de Febrero
Viernes
El ayuno que yo quiero es éste, abrir las prisiones injustas, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al desnudo y no a tu propia carne.  (Is. 58, 6-7)
Ofrece a Dios las vivencias del día de hoy uniéndote a Jesús crucificado.
Orienta tu vida a Dios con cada latido de tu corazón.
17 de Febrero
Sábado
El ayuno es humildad de la mente, castigo de la carne, moldea la sobriedad. (San Ambrosio)
Reza un misterio del Rosario pidiendo a María por todos los niños y jóvenes.
Aceptarse es la única verdadera fuente de serenidad.
18 de Febrero
DOMINGO
1º DOMINGO DE CUARESMA
“El Espíritu le iba llevando por el desierto. Y era tentado”
Medita durante 15 minutos el capítulo 6 de San Mateo.
Acepta la vida, pero sobre todo pon tu confianza en el Señor, el ilumina tu vida.
19 de Febrero
Lunes
Retira de mí, Dios, estas dos tinieblas: el pecado y la ignorancia.
(St. Tomás de Aquino)
Invita a un amigo/a a vivir estos propósitos de Cuaresma.
Puede que te sea imposible resolver un problema hoy mismo, cuando sea así, acéptalo y olvídalo.
20 de Febrero
Martes
Que te busque, Señor, invocándote; que te invoque, creyendo en Ti. (San Agustín)
Ofrece el día de hoy a Dios reconociendo y dando gracias por todo lo que recibes de él.
Cuando hayas hecho las cosas lo mejor posible, tranquilízate y deja el resto en manos de Dios
21 de Febrero
Miércoles
El evangelio de Cristo anuncia y proclama la libertad de los hijos de Dios, rechaza todas las esclavitudes. (Gaudium et Spes, 41)
Deja de ver algo tan imprescindible como la televisión.
Acéptate a ti mismo. Dios se deleitó en la sencilla idea de tu ser antes que existieras.
22 de Febrero
Jueves
Volveos a Aquel de quien profundamente os apartasteis, hijos de Israel. (Is. 31, 6)
Acude a la Eucaristía y pídele al Señor por las vocaciones sacerdotales y religiosas.
Aprecia todo lo que has sido, lo que eres y lo que serás.
23 de Febrero
Viernes
Serás miserable donde quiera que estés, si no te conviertes a Dios.
(T. Kempis)
Haz un pequeño sacrificio en la comida, come lo justo.
Tu posees todo cuanto necesitas para llegar a ser lo que tú supones que debes ser.
24 de Febrero
Sábado
Debéis ser hombres de fe profunda, y a un tiempo oyentes y operadores de la Palabra.
(Juan Pablo II)
Reza por todos los miembros de tu familia.
Acepta tu humanidad; te está permitido tropezar.
25 de Febrero
DOMINGO
2º DOMINGO DE CUARESMA
“Este es mi Hijo, el amado; escuchadle”
Visita a un enfermo y ofrece tu ayuda a alguien que lo necesite.
Acepta siempre a los demás, ellos son la imagen de Dios.
26 de Febrero
Lunes
No quiero la muerte del pecador, sino que se arrepienta y viva.
(Ez. 21, 11)
 
Esfuérzate por ser especialmente amable con aquellas personas que más te cueste.
Acepta tu divinidad; el Dios que habita en ti te capacita para levantarte de nuevo.
27 de Febrero
Martes
 
 
 
 
 
 
Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, ya no merezco ser llamado hijo tuyo. (Lc. 15, 21)
 
 
 
 
Al acostarte, examina ante el Señor tus faltas, pide perdón y piensa en hacer un buen propósito.
 
 
 
Ignora las críticas injustas: Los demás no pueden herirte si tú mismo no se lo permites.
 
 
 
 
 
MEDITA
PROPONTE
REFLEXIONA
28 de Febrero
Miércoles
Mejor sería guardarse de los pecados que huir de la muerte.

(T. Kempis)

Prescinde de cosas innecesarias (café, tabaco,...).

No quieras dar gusto a todos. La caridad comienza por uno mismo: gústate a ti mismo.

1 de
Marzo
Jueves
Aquel dudó antes de que fuera sanado; tú fuiste sanado y no debes dudar. (San Ambrosio)
Dedica 15 minutos a meditar sobre el gran regalo de la Eucaristía.
No impongas tus buenas intenciones a otros. No puedes ayudar a los demás si ellos no quieren
2 de
Marzo
Viernes
Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo, practica la rectitud y la justicia, él mismo salva su vida. (Ezequiel 18, 27)
Para pedir por la paz en el mundo hoy rezarás el Vía Crucis.
Hazte amigo de tu enfado, escúchalo, tiene mucho que enseñarte.
3 de
Marzo
Sábado
El pecado del siglo es la pérdida del sentido del pecado. (Pío XII)
Acuérdate de los más pobres y pídele al Señor que aumente tu fe.
Orienta la brújula de tu corazón hacia el perdón: esto te ayudará a evitar el rencor.
4 de
Marzo
DOMINGO
3º DOMINGO DE CUARESMA
“Convertios, porque está cerca el Reino de los cielos”
Vive la Eucaristía con mucha fe, pidiendo al Señor que reine la paz en el mundo.
Acepta que hay cosas que has de cambiar, pídele ayuda a Dios.
5 de
Marzo
Lunes
Con la transformación interior se vence el mal, el egoísmo, las envidias, la hipocresía y se hace prevalecer el bien. (Juan Pablo II)
Aunque te cueste, dale una limosna a una persona necesitada.
Concede libertad a los demás. Cuando los retienes amarrados a tus propios deseos, los destruyes.
6
de Marzo
Martes
¿Qué Dios hay como tú, que quitas la iniquidad y pasas por lato la rebeldía, pues te complaces en ser misericordioso?. (Miqueas 7, 15)
Ofrece al Señor la jornada de hoy, tu trabajo, tus estudios ...
Confía en Dios. Su amor prevalece en todo momento de tu existencia.
7
de Marzo
Miércoles
No al desamor, a la violencia, al mal; sí al amor, porque sólo el amor salva y construye. (Juan Pablo II)
Habla de Dios con otra persona e invítala a rezar un Padrenuestro en acción de gracias.
Cuando parece que todo va mal recuerda que tu puedes ayudar a moldear la creación en sentido positivo.
8
de Marzo
Jueves
Sin hacerse esperar, la misericordia del Señor sigue inmediatamente a las lágrimas del pecador.
(San Ambrosio)
Prepara la celebración de la Eucaristía, repitiendo en tu interior: “Señor Jesús, tú eres el amor, en ti confío”.
No rechaces nada de ti, lo que tú consideras «basura», puede convertirse en terreno abonado para Dios.
9
de Marzo
Viernes
La vida es una cosecha asombrosa de misericordia del Señor. (P. Torres)
Haz felices a los miembros de tu familia durante todo el día ayudándoles con empeño y alegría.
Recuerda cuántas veces has visto que el bien surgía de la nada y que una nueva vida brotaba de la muerte.
10
de Marzo
Sábado
El sufrir nos torna buenos e indulgentes con los demás, porque el sufrimiento acerca a Dios.
(Sta. Teresita)
Pide por todas las familias, para que también vivan este tiempo Cuaresmal.
Cuando la oscuridad te rodee y apague la esperanza, confía en que Dios reavivará tu espíritu.
11
de Marzo
DOMINGO
4º DOMINGO DE CUARESMA
“Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre he pecado contra el cielo y contra ti”
Dedica antes de la Eucaristía unos minutos agradeciendo a Dios, ese gran regalo.
Si Dios nos perdona, acepta que tú has de perdonar a todos, porque Dios te ha perdonado.
12
de Marzo
Lunes
Símbolo de la fe, la cruz es también símbolo del sufrimiento que conduce a la gloria, de la pasión que conduce a la redención.
(Juan Pablo II)
Hoy vas a rezar con un crucifijo, manifiesta tu agradecimiento a Dios.
Acepta tu camino, sus curvas y encrucijadas. La aventura está en el viaje, no en la llegada.
13
de Marzo
Martes
El que permanece en mí y Yo en él, da mucho fruto, porque sin mí nada podéis hacer. (Juan 15, 5)
Habla bien y responsablemente de aquellas personas que más te cuesta aceptar.
Si no te gusta el aspecto de la vida, procura cambiar tu manera de mirarla
 
 
MEDITA
PROPONTE

REFLEXIONA

14
De Marzo
Miércoles
El que te creó sin ti, no te podrá salvar sin ti. (San Agustín)
Dedica un tiempo a reflexionar sobre tu fe y preocúpate de hacerla madurar.
La vida es como una pintura; si la miras de cerca, sólo verás un amasijo de colores; pero distánciate y el conjunto se mezclará en una armoniosa totalidad.
15
De Marzo
Jueves
Plantad en vuestro corazón a Jesús crucificado y todas las cruces de este mundo os parecerán rosas.
(S. Francisco de Sales)
Ofrécete para ayudar a alguien especialmente si es un niño, pobre o enfermo,...
Acepta el sufrimiento. Puede ensanchar tu corazón creando en él un lugar para un amor más grande.
16
de Marzo
Viernes
Tu cruz es fuente de todas las bendiciones, es causa de todas las gracias. (S. León Magno)
Pide al Señor que te aumente la fe.
Permanece abierto al crecimiento. Las semillas de la adversidad se convierten en flores de valentía.
17
de Marzo
Sábado
Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque muera, vivirá. (Juan 11, 25)
Reza por nuestra Iglesia para que siempre vivamos unidos en la fe, caridad y amor.
Para ser feliz no es necesario conseguir todo lo que se quiere, basta con disfrutar de lo que se tiene.
18
de Marzo
Domingo
5º DOMINGO DE CUARESMA
“Buscad el bien y no el mal, y así estará con vosotros el Señor”.
En la Eucaristía, pide al Señor, por la unidad de todas las familias.
Busca siempre el bien en tú vida, acepta el camino que Dios nos ha preparado.
19
de Marzo
Lunes
Aprende ahora a morir al mundo para empezar entonces a vivir con Cristo. (T. Kempis)
Ayuda a alguien sin que se dé cuenta.
Cuando sientas que tu ser se deshilacha, tómate un descanso y juega. Necesitas recrearte cada día.
20
de Marzo
Martes
El Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescato por todos.
(Mateo 20, 28)
Ofrece a Dios algún problema o contradicción que puedas tener, agradece las cosas buenas que te da.
Apártate del ruido y de tus preocupaciones. Así en silencio podrás oír el murmullo del Infinito.
21
de Marzo
Miércoles
El que no toma su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. (Lucas 14, 27)
Acude a la celebración de la Eucaristía.
Relájate y respira. Inspira el amor infundido en este instante del tiempo y de la creación. Espira el temor.
22
de Marzo
Jueves
Jesús estará en agonía hasta el fin del mundo: no hay que dormir durante este tiempo. (Pascal)
Ve pensando en confesarte.
Seguirás estos pasos:
Examen de conciencia.
Dolor de los pecados.
Propósito de la enmienda.
Di los pecados al confesor.
Cumple la penitencia.
Sumérgete en la naturaleza. Cuando no puedas estar fuera, siente profundamente dentro de ti la suavidad de la brisa, la calma del lago, ...
23
de Marzo
Viernes
Habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo. (Juan 13, 1)
Ayuda a alguna persona que esté necesitada materialmente y hazlo con mucho amor.
Arrójate en los brazos de Dios. Él te acunará y te cantará una canción de amor.
24
 de Marzo
Sábado
Date íntegro a Él, porque Él para salvarte se dio íntegro.
(San Bernardo)
Invita a otras personas a celebrar el Sacramento del Perdón y la Semana Santa en la Parroquia.
Permanece tranquilo y unido a la vida, y la felicidad se posará sobre ti. Un corazón agradecido da frutos de aceptación.
25
de Marzo
DOMINGO

DOMINGO DE RAMOS

Cristo por nosotros se sometió incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo, y le concedió el “Nombre-sobre-todo-nombre”
Con toda tu familia acude a recibir a Jesús, que inicia su camino hacia la gloria en esta Semana Santa.
Acepta. Dile al Señor que quieres acompañarlo en su camino hacia la cruz y contemplarás el triunfo de la vida sobre la muerte.

 

 

martes, 6 de febrero de 2018


VI DOMINGO ORDINARIO (CICLO B)

Las lecturas de este domingo son una invitación a que no marginemos a nadie por ningún motivo ya que todos somos hijos de Dios.  Dios no excluye a nadie sino que nos acepta a todos y nos invita a formar parte de la comunidad cristiana.

La 1ª lectura del libro del Levítico, nos presenta, según la ley, la manera como trataban a los leprosos.  A partir de una imagen desfigurada de Dios, de una imagen falsa de Dios, de una imagen de Dios hecha a nuestro antojo, los hombres somos capaces de inventar leyes que discriminen y excluyan en nombre de Dios a otros seres humanos de sus derechos más elementales.

No podemos crear un Dios a nuestra medida, un Dios que piense y actúe según nuestros criterios injustos, prepotentes que excluyen y marginan.  No debemos de creer en un Dios que actúe de acuerdo a nuestros esquemas mentales y prejuicios.  Tenemos que creer en un Dios que rompe toda nuestra manera de pensar y de actuar y que a veces o quizás muchas veces no actúa según nuestra lógica ni nuestra manera de actuar.

Esta lectura de hoy nos invita a repensar nuestras actitudes y comportamientos hacia nuestros hermanos, ya que, a veces, por querer ser muy legales y muy justos estamos marginando o excluyendo a muchas personas de sus derechos.  En ocasiones, incluso, en nombre de Dios estamos alejando a las personas, condenándolas, catalogándolas de pecadoras, y así les estamos impidiendo que puedan llegar a tener una experiencia cercana de Dios o que se acerquen a la comunidad parroquial.

Nosotros como cristianos no podemos marginar a nadie por sus ideas, por su forma de pensar o actuar, sino que hay que acercarse a todos y tenderle la mano a todos como lo hizo Jesús con todo aquel que se encontraba en el camino de la vida.  Nosotros podemos tender siempre la mano generosa al marginado, cumpliendo la Ley suprema del amor cristiano.

La 2ª lectura de San Pablo a los Corintios, nos da un principio de conducta cristiana que, si lo llevásemos a la práctica, evitaríamos muchos problemas en nuestra familia, en nuestro trabajo y en nuestra sociedad.  Nos decía san Pablo: “que nadie impongan su propio interés sino que tengamos presente el interés de los demás”.
 
Hoy reclamamos y exigimos el derecho a nuestra libertad, pero hemos de preguntarnos: ¿la libertad es un valor absoluto?  Hemos de buscar el bien común por encima del bien personal.

El hombre actual no está muy acostumbrado a sacrificar sus propios intereses por los de todos, sus propios gustos por el bien de los demás, sus propias conveniencias por las que convienen a todos. Antes bien, busca complacerse a sí mismo y a los de su grupo reducido, aun a costa del bien de todos. No es éste un planteamiento cristiano; el cristiano somete su voluntad a la voluntad de Dios, su propio bien al bien de la comunidad.

Cada cristiano debe ser capaz de prescindir de sus intereses y esquemas personales, a fin de dar prioridad a los proyectos de Dios; cada cristiano debe ser capaz de superar el egoísmo y la comodidad, a fin de hacer de su propia vida un servicio y una entrega de amor a los hermanos.

El cristiano sabe que, en ciertas circunstancias, puede ser invitado a renunciar a los propios derechos, a la propia libertad, a los propios proyectos porque la caridad o el bien de los hermanos así lo exigen. Aunque un determinado comportamiento sea legítimo, el cristiano debe evitarlo si ese comportamiento hace mal a alguien.

El Evangelio de san Marcos, nos presenta a Jesús compadeciéndose de un leproso y tendiéndole la mano y curándolo.  Jesús no discrimina a nadie.

Hoy existen leyes que discriminan y marginan a muchas personas.  Como cristianos no podemos estar de acuerdo con esas leyes y mucho menos pactar con ellas. 

La gran marginación de nuestra sociedad actual es la pobreza de muchos miles de millones de seres humanos.  Hay personas que dejan de comer para que no le suba el colesterol o porque están de dieta, mientras, hay otras muchas personas que tienen que comer la mitad de lo que comemos porque no tienen más, otros sólo comen una cuarta parte de lo que comemos y otros muchos no tienen que comer.

Esta es la realidad de nuestro mundo actual donde más de las tres cuartas partes de la población mundial pasa hambre. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida que asegure su salud, su bienestar y el de su familia, especialmente en cuanto a alimentación, vestido, vivienda y atención médica y a los necesarios servicios sociales.

En la primera hora de la guerra del Golfo Pérsico se gastaron lo que las Naciones Unidas recogen para construir y dar vida en un año.

¡Qué caro es matar y qué barato es ayudar a vivir!  No sigamos discriminando a la pobreza a una gran parte de la humanidad, acojamos a todos, no discriminemos a nadie.


MONICIONES PARA EL VI DOMINGO ORDINARIO

MONICION DE ENTRADA:

La Iglesia siempre cercana a todos los hombres, trae hoy ante el altar a los que nosotros descartamos; a esos que no les hacemos sitio en nuestras eucaristías, a esos a los que se les impide levantar la voz para que no reclamen justicia. Pero a este egoísmo que llevamos tan dentro se opone a la lógica de Jesús que no le dice al leproso: ten paciencia, aguanta un poco, debes aceptar, soporta la situación. Le responde sin rodeos: “Quiero, queda limpio”. Después de ver este hecho ¿Qué diremos hoy a estos que nos tienden la mano? ¿Somos conscientes de que los bienes de la tierra son de todos?. El Señor, siempre paciente, espera la respuesta.

 MONICION A LA PRIMERA LECTURA:

El Levítico da una serie de normas para aquellos que, de una u otra forma, contraigan una impureza legal.   El que contrajera alguna de esas dolencias, en su mayoría contagiosas, tenía que ser presentado al sacerdote para que viese si realmente existía aquella enfermedad y, en su caso, tomar una serie de medidas de tipo terapéutico y preventivo. De ese modo se evitaba, dentro de lo posible, que la enfermedad se extendiera.

MONICION A LA SEGUNDA LECTURA:

Pablo orienta a los cristianos de Corinto para que procedan en la cuestión de los alimentos conforme a su recta conciencia, buscando la gloria de Dios y la edificación de la Iglesia. 
 
ANTES DEL ALELUYA:

Otro leproso aparece de nuevo en las páginas bíblicas, donde se recoge la vida misma, tan llena a menudo de dolor y de calamidades Un leproso que acude confiado y audaz a Jesús, que tanto poder tiene y tanta compasión muestra ante las penas del hombre. Y el Señor atiende su petición y lo cura.

Oración Universal: Imploremos hermanos, al Dios de misericordia y pidámosle su ayuda para poder invocar su nombre con sentimientos que le agraden.

Responderán diciendo: Escúchanos, Padre.

 -Por la paz de todo el mundo, por la prosperidad de la Santa Iglesia y por la unión de todos los hombres.  Oremos.

-Por nuestros gobernantes, para que bajo su dirección tengamos una vida feliz y pacífica.  Oremos.

-Por la conservación de la naturaleza, por la abundancia de las cosechas y por el progreso del mundo.  Oremos.

-Por nuestros familiares y amigos que han muerto en la esperanza de la resurrección, para que Dios les conceda el reposo eterno.  Oremos.

-Por los débiles que se ven oprimidos y por los justos que sufren persecución.  Oremos.

-Por la Iglesia, para que, atenta a las necesidades de los que más sufren, sea la voz de los sin voz, la denuncia de todo lo injusto que deshumaniza a las personas. Oremos.

Padre de todos, con humildad te dirigimos estas oraciones.  Realiza esto que esperamos y danos valentía para comprometernos en lo mismo que te hemos pedido.  Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

martes, 30 de enero de 2018


V DOMINGO ORDINARIO

Las lecturas de este domingo nos hablan del problema del mal y el dolor.
La 1ª lectura, del libro de Job, nos presenta lo inútil que puede ser esa lucha diaria por vivir una vida vacía y llena de sufrimientos.  Job representa a todas esas personas que sufren y no son felices.
Hay muchas personas que en algún momento de su vida pasan por la misma experiencia de Job.  En el mundo hay muchas personas que sufren las consecuencias del hambre; otras muchas sufren las consecuencias de las guerras; otras sufren las consecuencias de las catástrofes naturales; hay muchos niños que viven en la calle en condiciones infrahumanas; no podemos desconocer que hay muchos jóvenes desorientados por no encontrar un lugar en la sociedad; muchos indígenas que viven marginados y en situaciones inhumanas; hay muchos trabajadores que son explotados en sus puestos de trabajo; hay explotación sexual; hay muchos enfermos de sida, cáncer; hay muchos sin trabajo, pobres; hay tantos ancianos abandonados y mal cuidados; hay tanta gente que ha perdido la esperanza y el rumbo de su vida y no saben para qué vivir así.
Ante tanto sufrimiento y desgracias podríamos llegar a preguntarnos: ¿Por qué Dios no hace algo para solucionar todo esto?  Y Dios nos responde: “Ya he hecho algo, te he hecho a ti para solucionar y no aumentar más el sufrimiento humano”.  Como cristianos no podemos ser indiferentes ante tanto sufrimiento y no hacer nada.
Sin Dios, efectivamente, no hay respuestas al dolor y al sufrimiento del hombre y la vida carece de sentido.  Hemos de confiar en Dios y desde nuestra oración pedirle a Dios que no nos desampare en esos momentos de dolor o sufrimiento.
La 2ª lectura, de San Pablo a los Corintios, nos decía: “¡Ay de mi, si no anuncio el Evangelio!”.
Esta es la misión del cristiano, anunciar el Evangelio.  Pero llevar el Evangelio a los demás no es sólo contarles lo que Jesús ha hecho por nosotros, sino dar pan a quien tiene hambre, enseñar a quien lo necesita, cuidar a los ancianos, visitar al que se encuentra solo.  Anunciar el Evangelio es liberar del mal a quien vive esclavo del pecado.
La misión de evangelizar debemos realizarla cada día de la semana.  No podemos ser evangelizadores solo un ratito a la semana.  Muchos de los males que existen en nuestra sociedad, mucha de la maldad que existen en algunas personas es porque muchos cristianos, por miedo o porque se avergüenza de su fe, han dejado de dar testimonio, han dejado de evangelizar y creen que con venir a misa el domingo y portarse bien aquí en la Iglesia ya es más que suficiente. 
Evangelizar puede traernos problemas, dificultades.  San Pablo los tuvo, pero a pesar de los problemas, él supo seguir a Cristo y cumplir la misión que le fue encomendada.  Actuemos como lo hizo san Pablo, sigamos su ejemplo.  Recordemos: “¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio!”
El Evangelio de San Marcos, nos presenta lo que hacía el Señor en un día normal en su vida. 
Jesús comienza el día haciendo oración, es el momento de poner ante Dios Padre todos los proyectos e ilusiones, es el momento de pedir la ayuda de Dios para el día que comienza.  Luego, el Señor, con sus discípulos, anuncia la Buena Nueva, comienza a evangelizar.  Más tarde cura a la suegra de Pedro y cuando llega la noche, Jesús busca otro rato de soledad para encontrarse con su Padre, para darle gracias por todos los acontecimientos del día, para renovar su confianza en Dios.
Pero veamos como son nuestros días, esos días que pasan entre el trabajo, el cuidado de la casa, la atención a los hijos, etc.  Cada uno de nuestros días debe ser una oportunidad para realizarnos como personas, para ganarnos la eternidad.  Un día que podemos, como Jesús, comenzar al levantarnos por hacer oración para que todos nuestros pensamientos y acciones del día los pongamos en las manos de Dios y para que aquello que no podamos solucionar nos dé fuerza y ayuda para encontrar una salida justa y cristiana.
Luego viene el trabajo, la casa, la escuela, los vecinos, la compra, el cuidado de los hijos, la visita a los amigos y familiares, todos estos momentos son ocasiones para que anunciemos con nuestro testimonio que creemos en Jesús, es decir son momentos para evangelizar.
Y por la noche, buscar de nuevo un rato de soledad y silencio para dar gracias a Dios por todo lo vivido en el día.  Cada día, Dios nos invita a dar lo mejor de nosotros, a vivir con confianza, a que pase lo que pase, Él está con nosotros porque somos sus hijos.
Ojalá que salgamos de la misa con una ilusión renovada por vivir, por vivir cada día con toda ilusión porque estamos llevando a cabo el proyecto de Dios y estamos trabajando por nuestra salvación.

MONICIONES PARA EL V DOMINGO ORDINARIO (CICLO B)
MONICION DE ENTRADA:
Jesús, en los comienzos de su predicación, crea a su alrededor un clima de alegría, de esperanza, de entusiasmo.  En aquel país deprimido, entre aquella gente marcada por el descontento y por la tristeza, enciende una luz nueva: curando enfermos, anunciando el Reino de Dios, transmite nuevo impulso y nuevas ansias de vida.
Que nuestro encuentro dominical sea también hoy un encuentro con ese Jesús que nos llama a seguir adelante a pesar de nuestras dificultades y tristezas.
MONICION A LA PRIMERA LECTURA:
¿Qué es la vida?  ¿Merece la pena vivirla?  Probablemente muchas veces nos sentimos agobiados, desconcertados.  Y esa experiencia no es sólo nuestra: es una experiencia común entre los hombres.  Escuchémoslo en las palabras de un hombre del Antiguo Testamento.
MONICION A LA SEGUNDA LECTURA:
¿Cuál es la misión del apóstol?  ¿Cómo se planteaban su misión los primeros seguidores de Jesucristo?  Escuchémoslo en las palabras de san Pablo.
ANTES DEL ALELUYA:
Cristo nos lo presenta san Marcos como el médico que sana las dolencias de todo tipo del género humano. Es por tanto la respuesta de Dios al mal que padece la humanidad.  Cura las enfermedades del cuerpo y del alma, como las que tenemos nosotros también en nuestra generación.
Oración universal: Jesús vino para curar las enfermedades y las tristezas de los hombres.  Sintiéndonos solidarios de los anhelos de nuestro mundo, presentemos al Padre nuestra oración.
Responderán diciendo: Escúchanos, Padre nuestro.
 
1.    -Para que entre nosotros todos los hombres y mujeres crezca el amor y la solidaridad.  Oremos.
2.    -Para que los países ricos dejen su egoísmo y responda a la llamada de los pobres.  Oremos.
3.    -Para que los que entre nosotros sufren la pobreza, la enfermedad y la soledad reciban la ayuda de los hermanos.  Oremos-
4.    -Para que toda la Iglesia se renueve en su seguimiento de Cristo.  Oremos.
5.    Para que las instituciones que en todo el mundo trabajan por vencer el hambre, especialmente en los países más pobres, tengan nuestra ayuda más generosa.  Oremos.
6.    Para que el Señor, con la intercesión de la Santísima Virgen, sane nuestras enfermedades, nos fortalezca en la fe, nos revele toda la verdad y su Sabiduría y así podamos glorificarlo a Él y ayudar a nuestros hermanos.  Oremos.
 
Acoge, Padre, nuestras esperanzas y anhelos.  Que tu Espíritu de amor y fortaleza renueve el corazón de todos los hombres, para que el mundo entero reciba la Buena Noticia que vino a realizar entre nosotros tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina por los siglos.

martes, 23 de enero de 2018


IV DOMINGO ORDINARIO

 
Las lecturas de este domingo nos hacen una invitación a escuchar la Palabra de Dios y a evangelizar nuestro mundo.

En la 1ª lectura, del libro del Deuteronomio, hemos escuchado la promesa de Dios de enviar profetas que hablaran en su nombre.

Antes de que surgieran los profetas las personas que querían conocer la voluntad de Dios recurrían a la hechicería, los adivinos y a la magia.  Por eso Moisés prohíbe recurrir a esto tipo de cosas para conocer la voluntad de Dios y les promete de parte de Dios un profeta que hable en nombre de Dios.

La Iglesia tiene el deber de proclamar la Palabra de Dios, esta es su misión y es también la misión de cada cristiano; proclamar la Palabra de Dios no es si quiero o no, no es un capricho es un deber.  Pero hemos de ser fieles a la Palabra de Dios; no podemos atribuir a Dios lo que son sólo nuestras palabras o nuestras ideologías, o nuestros gustos o nuestras opiniones.

Hoy día, vivimos inundados de palabras.  Cada día nos despertamos con las palabras que oímos en la radio o en la televisión o que leemos en los periódicos.  Todo el día oímos palabras y más palabras.  Sufrimos una inundación verbal.  Por eso la palabra ha perdido su valor, ya no se valora la palabra como antes.  Antes alguien decía “te doy mi palabra” y sabíamos que podíamos confiar en esa persona.  Hoy no, porque hay muchos que usan la palabra para prometer cambios sociales, prosperidad, trabajo, etc., pero no es verdad, no cumple esa palabra.

La Palabra de Dios siempre se cumple, por ello el verdadero profeta es aquel que anuncia y denuncia, desde la Palabra de Dios, las situaciones contrarias al Reino de Dios.  Por ello el verdadero profeta corre el riesgo de no ser escuchado e incluso ser perseguido.  El seguidor de Jesús sabe que muchas veces no será escuchado, incluso será puesto en ridículo o perseguido por ser coherente con su fe.

Hemos de preguntarnos: ¿hacemos caso a la Palabra de Dios que se nos hace presente en nuestra vida de muchas maneras?  ¿Dejamos que nuestra vida se transforme y se libere por esa Palabra de Dios?

La 2ª lectura, de la primera carta de San Pablo a los Corintios,  es toda una catequesis sobre los diferentes estados de vida en los que un cristiano puede vivir plenamente su fe.

Todos estamos llamados a seguir a Jesús, cada uno desde su estado de vida: casado o célibe y desde su vocación.

Los cristianos de Corinto vivían en una sociedad muy parecida a la nuestra, donde la inmoralidad sexual se consideraba como algo natural.  Incluso había personas que estaban convencidas que no mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio era algo anormal.  Atacaban a los que habían decidido ser fieles a sus cónyuges y también a los que habían decidido permanecer solteros.  Lo que trataba San Pablo de enseñar a la comunidad de Corintio, no con su propia autoridad, sino con la autoridad del mismo Cristo, era que los hombres y las mujeres tienen pleno derecho de elegir libremente entre ambos estados de vida: matrimonio ó celibato.  Ambos son, igualmente, dones de Dios.

El Evangelio de san Marcos, Jesús libera a un hombre de un espíritu inmundo.

El mal existe, el espíritu del mal sigue actuando en nuestro mundo y en nuestra persona.    El demonio existe, si no ¿cómo  explicar que tres cuartas partes del mundo muera de hambre?, ¿Cómo explicar el aumento de fabricación de armas para que los hombres se maten unos a otros?, ¿Cómo explicar que existan narcotraficantes que venden drogas y se enriquecen con la ayuda de políticos, gobernantes y policías?, ¿Cómo explicar tantas infidelidades de tantos hombres y mujeres?, ¿Cómo explicar que existan tantos gobernantes corrompidos?,  ¿Cómo explicar que los educadores en vez de enseñar a compartir enseñen a competir?

Jesús ha venido para liberarnos de los espíritus malignos que nos rodean y que están en nuestro interior, pero nosotros hemos de colaborar con Cristo en esta lucha.  Una lucha que se desarrolla primero en nuestro interior cuando las fuerzas del mal nos acosan, nos envuelven, nos ciegan y hasta nos derriban.  Pero no hemos de olvidarnos que Dios está a nuestro favor, luchando con nosotros.  Si nosotros queremos, el mal será vencido en nuestro interior si escuchamos la voz del Señor y no endurecemos nuestro corazón.

Pero también tenemos que luchar contra las tuerzas del mal solidarizándonos con todos aquellos que se esfuerzan por crear unas condiciones de vida más justas y fraternas. No basta con hacer el bien individualmente, hay que unirse a todas aquellas iniciativas que hacen posible la construcción del reino de Dios.

MONICIONES PARA EL 4º DOMINGO ORDINARIO

 
MONICION DE ENTRADA:

Estos primeros domingos del año nos van presentando, poco a poco, quién es Jesús de Nazaret.  En el Evangelio de hoy escucharemos cómo se extendía su fama.  Ante Jesús y su Evangelio la gente reaccionaba, no quedaba impasible.

Nosotros, ahora, nos disponemos a encontrarnos con Él, escuchando su palabra y acogiéndolo en su entrega por nosotros y por todos los hombres.  Ojalá este encuentro con el Señor no nos deje impasibles.  Ojalá mueva nuestros corazones hacia la comunión con Él, hacia la práctica del amor.

MONICION A LA PRIMERA LECTURA:

La Palabra de Dios se dirige a su pueblo, y se vale de un instrumento: el profeta.  La debilidad del profeta contrasta a menudo con la fuerza poderosa de la Palabra que lleva y cae sobre la historia.  El profeta no puede ser portavoz de sus propias opiniones y de los intereses de otras divinidades.

MONICION A LA SEGUNDA LECTURA:

Pablo tiene muy claro que, en ningún caso, la legítima autoridad que tiene para aconsejar debe ser en detrimento de la libertad que tienen los cristianos para escoger lo que parezca mejor.  Los carismas, si no son practicados libremente, pueden convertirse en una carga pesada, en un verdadero contrasigno.

ANTES DEL ALELUYA:

El Jesús ungido por el Espíritu, señalado por Juan como el Cordero de Dios, que predica la llegada del Reino y la necesidad de conversión, es el Jesús que habla y actúa con autoridad: la autoridad que es de Dios.  Él es el Santo de Dios, Él es nuestro camino.

Oración Universal: Oremos juntos a Dios para que no deje nunca de estar presente en la Iglesia, en el mundo, en cada uno de nosotros.

Responderán diciendo: Te lo pedimos, Señor.

-Por la Iglesia, para que escuche y predique con fidelidad y fuerza la palabra de Dios que Jesús le ha entregado.  Oremos.

-Por los jóvenes y niños de todo el mundo, para que cada día puedan vivir más según la dignidad querida por Dios.  Oremos.

-Por los más pobres, por los que más sufren, para que encuentren en nosotros ayuda sincera, y así descubran la mano amorosa de Dios.  Oremos.

-Por los que están de viaje, por los enfermos y prisioneros, por los pobres y todos los que sufren.  Oremos.

-Por los padres de familia: para que a través de su autoridad en el hogar, se dediquen más a amar y ser amados que a crear un ambiente de temor. Oremos.

Padre bueno, que escuchas siempre la súplica de quien espera en ti, haz que vivamos en la gozosa libertad de los hijos de Dios y sostenidos por la Madre de Cristo, nuestro Salvador, podamos difundir por el mundo la alegre noticia de la redención.  Por Jesucristo, nuestro Señor.