Vistas de página en total

lunes, 3 de agosto de 2026

 XIX DOMINGO ORDINARIO (CICLO A)


La liturgia de este domingo nos invita a descubrir la manera de librarnos de todos los temores y miedos  en los que a veces se ve envuelta nuestra vida.  Una manera de hacerlo es buscar refugio en Dios, un Dios que no se impone a la fuerza, sino que quiere que nosotros lo aceptemos libremente.

La 1ª lectura del primer libro de los Reyes nos relata el encuentro de Elías con Dios.

En nuestro mundo actual hay demasiado ruido; demasiados gritos; las armas no están calladas.  Intentar encontrarse con Dios en medio de este estilo de vida que vivimos es a veces muy difícil. Todos los seres humanos queremos buscar a Dios y encontrarnos con Él, pero a Dios no lo vamos a encontrar en la violencia, el ruido, en la guerra, en la prisa con la que vamos siempre viviendo nuestra vida.

Si queremos encontrarnos con Dios, es necesario hacer silencio en nuestra vida para reflexionar y orar.  Es en la serenidad y tranquilidad donde vamos a     sentir el suave murmullo de Dios, donde vamos a sentir la caricia de Dios y donde vamos a encontrar paz.

Cuando estemos angustiados, cuando pasemos por momentos de sufrimientos, en nuestras dudas, no nos cansemos nunca de buscar a Dios, pero busquemos a Dios con sencillez, con humildad y Él se hará presente en nuestra vida, no de una manera espectacular sino de una manera sencilla como lo hizo con el profeta Elías.

La 2ª lectura de san Pablo a los romanos nos manifestaba la gran pena que san Pablo sentía por su pueblo, ya que, habiendo sido elegido el pueblo judío como el nuevo pueblo de Dios, no aceptaron a Jesús como su Mesías y Salvador.

Esta lectura es una gran advertencia para nosotros.  A nosotros se nos ha ofrecido el conocimiento de Dios, se nos ha ofrecido la fe, la Buena Noticia de la Salvación.  ¿Cuál es nuestra aptitud? ¿Aceptamos a Cristo en nuestra vida o dudamos de Él y su mensaje o nos es indiferente? 

 Como dice san Pablo, si nosotros, que somos cristianos de toda la vida y se nos ha ofrecido el mensaje de salvación de Dios, no lo aceptamos y no vivimos coherentemente con nuestra fe, la salvación será ofrecida a otros que quizás aún no conocen a Dios pero que sí quieren recibir los beneficios de esa salvación que Dios nos ofrece.

Si hemos sigo elegidos por Dios, hagamos vida nuestra fe.

En el Evangelio de san Mateo Jesús le dice a sus discípulos: Ánimo, soy yo, no tengáis miedo”

El ser humano es un ser con muchos miedos.  Tenemos miedo de muchas cosas: a la muerte, al sufrimiento y al dolor, a la incomprensión, a la soledad, a perder lo que tenemos, al futuro, a las personas que no conocemos.  El miedo nos paraliza, nos hace vivir a la defensiva.

¿Qué podemos hacer con nuestros miedos?  ¿Olvidarnos de ellos?  ¿No hacerles caso? ¿Huir de ellos?  Huir del miedo es lo que hace la mayoría de las personas.  Otros huyen del miedo teniendo muchas cosas, viajando, siempre de prisa de un lugar a otro, buscando diversiones a cualquier precio.

Pero ¿realmente podemos vencer el miedo con diversiones y evasiones?  No es tan fácil librarse de los miedos en nuestra vida.  Normalmente cuando vencemos un miedo, viene otro a ocupar su lugar.  Además huir de los miedos no significa superarlos.  Y por eso cuando parece que huyendo de nuestros miedos los hemos superado, aparecen de nuevo.

Jesús cuando se encuentra con Pedro asustado por la tempestad no le dice que huya, que salga corriendo.  Le dice que confíe en Él.  Confiar en Jesús es lo mismo que tener fe.

La fe es necesaria para vencer nuestros miedos y superar las dificultades de la vida.  Por ello, el problema no es no tener miedo, ya que los miedos son algo propio del ser humano, el problema es no confiar en Dios.

La fe consiste en saber que Dios se encuentra siempre a mi lado, para ayudarme a superar los miedos.  Dios, siempre nos toma de su mano y nos conduce por caminos seguros.

En el mundo hay muchas cosas negativas que nos causan temor y miedo, pero si tenemos fe, si confiamos en Dios, podremos vencer todos esos miedos.  Con la ayuda de Dios podemos superar el miedo que nos paraliza a trabajar por un mundo mejor.  Con la ayuda de Dios podemos superar nuestros miedos y caminar alegres por la vida.



No hay comentarios:

Publicar un comentario