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miércoles, 7 de enero de 2026

 

EL BAUTISMO DEL SEÑOR (CICLO A)



Celebramos hoy la fiesta del Bautismo del Señor.  Con el Bautismo del Señor se nos revela al Hijo amado de Dios, que vino al mundo enviado por Dios Padre, con la  misión de salvar y liberar a los hombres.  En este día, Jesús deja la vida silenciosa de Nazaret y comienza su misión mesiánica.

La 1ª lectura del profeta Isaías nos ha presentado la figura del Siervo de Dios.  Este siervo de Dios es Jesús.  Dios lo ha elegido para traer la salvación a este mundo, pero no como lo hacen los poderosos del mundo.  El siervo no se impone a la fuerza, no humilla, no hunde lo pequeño y lo débil. 

Nuestro mundo está lleno de “portavoces” que pregonan a los cuatro vientos sus puntos de vista, ya sean políticos o religiosos.  Luchan para llegar a los medios de comunicación y así ganarse a muchos adeptos, discípulos o electores.  Estas personas gritan, insultan y descalifican a todos aquellos que se oponen a ellos.  Hay también personas que hablan de justicia y liberación, pero a la hora de la verdad, ellos no se “mojan las manos”, sólo saben pasar muchas horas discutiendo sobre lo que hay que hacer, pero ahí se queda todo, en solo discusiones. 

Para mejorar este mundo, por desgracia, se recurre a la violencia, a la injusticia, a la mentira, etc., Jesús, el Siervo de Dios, quiere salvar este mundo pero de una manera diferente: desde la humildad y la auténtica liberación del ser humano, desde el amor.

La 2ª lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles nos dice cómo lo que el profeta Isaías anunciaba en la primera lectura se ha hecho realidad en Jesús. Jesús pasó haciendo el bien y liberando a los oprimidos porque Dios estaba con Él.  Jesús no utiliza su fuerza ni su poder para salvar, sino que realiza su misión redentora por medio del amor y de la cruz.

El Señor, nos llama no a llevar una vida de maldad, sino una vida guiados por el Espíritu Santo.  Somos llamados por Dios a llevar una vida haciendo el bien a todos, como lo hizo el Señor.  A nosotros nos corresponde hacer que la salvación de Dios llegue a todos, sin excluir a nadie.  Y hemos de anunciar el Evangelio, no según nuestros criterios, sino al estilo de Jesús sin discriminar a nadie, haciendo el bien por todos.

El Evangelio de san Mateo nos ha presentado el Bautismo del Señor en el río Jordán por Juan el Bautista.

Pero ¿qué significa que Jesús se bautizara?  Por nuestro bautismo se nos quita el pecado original y nos convertimos en Hijos de Dios; el bautismo de Juan era un bautismo de conversión; Jesús no necesitaba ningún bautismo, pues no tenía pecado.  Se hizo semejante en todo a los hombres, menos en el pecado.  Jesús se bautizó como un acto de solidaridad con los hombres.  Y una vez bautizado comienza su vida pública.

Hoy nos encontramos ya con Jesús adulto, en el inicio de su vida pública.  Ha llegado la hora de la verdad.  Ha llegado la hora de manifestar al mundo para qué ha venido a este mundo.  Ha llegado la hora de manifestar en qué consiste la salvación que Dios nos trae.  Ha llegado la hora del compromiso y de la misión.  Esta es también nuestra hora, la hora de renovar nuestro trabajo, nuestra convivencia cotidiana, de vivir, y vivir por una causa, con una meta en la vida.

Hoy, es un día para que nosotros recordemos y renovemos nuestro bautismo.  El día que fuimos bautizados nos convertimos en hijos de Dios y continuadores de la misión de Jesús.  En el bautismo se nos dio el Espíritu Santo que nos hace que luchemos por la justicia hasta conseguir un mundo más humano, más fraterno, un mundo al estilo de Dios.

Somos, como Jesús, hijos, enviados por Dios a una misión y tenemos con nosotros la fuerza del Espíritu Santo para transformar el mundo.  Nosotros no somos personas que anden por el mundo sin familia y sin horizonte, ya que nuestra familia es toda la humanidad y nuestro horizonte es el Reino de Dios.

Por eso es importante y necesario que comencemos por ver la realidad que nos rodea, y que nos preguntemos ¿qué puedo hacer para cambiar esta realidad?  ¿Qué puedo hacer para que la sociedad se haga más justa y más fraterna?  Para algunos la cosa comenzará quizás por no hablar mal del vecino, otros tendrán que comenzar por hacer todo lo posible por perdonar al hermano o al compañero, buscando la reconciliación.  Otros tendrán que renovar su responsabilidad en su trabajo, otros tendrán que preguntarse si están pagando salarios justos, otros tendrán que renovar su compromiso por cumplir fielmente con sus deberes familiares.

Todos y cada uno tenemos que mirar a nuestro alrededor y ver qué podemos hacer.  Para eso somos cristianos, para eso hemos sido bautizados, para eso hemos sido hechos hijos de Dios y para eso se nos ha dado el Espíritu Santo.

Como bautizados, cada uno de nosotros está llamado a colaborar en la construcción del Reino de Dios y nuestra colaboración es única y necesaria.  Nuestro único temor debería ser el de no ser un fracaso para nosotros mismos, para los demás y para Dios.

Es la hora de la responsabilidad y del compromiso.  Que Dios renueve en nosotros la acción de su Espíritu para que cumplamos con la misión que se nos ha dado desde el día de nuestro bautismo.